El domingo llega la Cigarra

El próximo domingo día 6 de noviembre, pasa por el Club la Carrera de la Cigarra Toledana por segunda vez. Es un privilegio poder ver la carrera en primera línea y tras subir una de las cuestas más duras del recorrido, precisamente en frente de nuestra barbacoa, justo donde prepararemos unas jugosas migas para animar con fuerzas a todos y cada uno de los corredores, punto kilométrico que conforma la mitad del recorrido. 
Todos los corredores del año pasado coincidieron en que nuestro punto de avituallamiento fue sin duda el más animado de toda la carrera. Con buena música, migas y numerosos niños que apoyaron incondicionalmente y aportaron agua y aliento a los participantes de la que se ha convertido en la carrera con las proyecciones de Toledo.

Allí estaremos un año más para apoyar sin desmayo y pasar un buen rato.

Os esperamos a todos los niños y adultos para hacer piña juntos en el punto kilométrico más duro. ¡No faltéis! y que no digan que en el Club no apoyamos el deporte.

Continúan existiendo héroes en el Club

Conozco bien esas miradas. Sé qué se siente en el interior de esa cabaña. Estos cinco niños no son «unos cualquiera». Todo aquel que sepa observar bien y que mantenga todavía cierta capacidad para percibir lo verdaderamente auténtico, se dará cuenta que esos niños seguramente sean cinco experimentados supervivientes que pasarán la noche bajo el gélido manto que exhalan Los Urales en pleno invierno. O puede que estemos frente a cinco soldados especialistas en capturar importante información en el frente enemigo o incluso podrían ser cinco exhaustos náufragos que acaban de alcanzar la orilla de una de las recónditas playas de La Isla de La Pozuela y que deben enfrentarse a su primera noche rodeados de alimañas exóticas e insondables peligros. No hay más que ver el brillo de esas miradas, no lo pueden ocultar.

A medida que uno crece, se apaga la capacidad de identificar estos héroes, pero aun así es fácil percibir en estas inconfundibles miradas lo mismo que sentíamos los miembros de mi destacamento en el interior de nuestras cabañas hechas con la leña que el Sr. José acopiaba frente al chalet de invierno, hace casi ya 40 años.

En cada una de esas cabecitas cobra vida otra lejana realidad que alimentará unos ideales que forjarán sus destinos; pura magia.

Una secuencia así nunca podría pasar inadvertida para un espartano que salvó al Club Pozuela de la crueldad de los ataques del ejército persa en la batalla de las Termópilas. Se de buena tinta que la exuberante e incontenible imaginación de estos héroes les convierten en verdaderos centinelas de sus ideales. A fe que sé de lo que hablo. Estamos bien seguros en nuestro Club.

Cosa distinta sería si la cabaña hubiera sido construida a base de sillas, tapetes y otros menajes del club. Esto ya sería otra película… 😉

Disfrutad.